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Mallorca, México y mucho hielo: así son los cócteles de Mestís que hay que probar este verano en Palma

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Restaurante Mestís
Restaurante Mestís

Mezcal, chipotle, tamarindo, mango, hibisco o bitters de aceituna protagonizan la carta líquida firmada por la chef Vanessa Silva, que lleva a la copa el mismo mestizaje entre Mediterráneo y Latinoamérica que define su cocina.

Hay viajes que empiezan con un billete de avión y otros con una copa. Un sorbo de mezcal puede llevar hasta Oaxaca; el tamarindo, hasta México; el hibisco recuerda a las aguas frescas latinoamericanas y unas gotas de bitters de aceituna devuelven, de pronto, al Mediterráneo. En Mestís, con la chef Vanessa Silva a los fogones, todos esos lugares pueden encontrarse alrededor de una misma mesa.

Porque si la cocina de Mestís nació del encuentro entre culturas, su coctelería sigue exactamente el mismo camino. La propuesta gastronómica de Silva parte de una cocina mediterránea contemporánea en la que el producto balear convive con cítricos, frutas, hierbas y claras influencias latinoamericanas. Una identidad que no termina cuando se retira el plato, sino que continúa dentro de la copa. Este verano, su carta de cócteles invita así a descubrir otra cara del restaurante a través de combinaciones frescas, picantes, cítricas, ahumadas y, en ocasiones, inesperadas.

Un viaje entre dos orillas servido en copa

Tequila y mezcal son dos de los grandes protagonistas de la carta. Aparecen, por ejemplo, en Paloma by Mestís, elaborada con tequila, licor de chipotle, mezcal, agave y soda de pomelo. Una versión con personalidad propia de uno de los grandes clásicos mexicanos, donde el frescor y la acidez del pomelo conviven con las notas ahumadas del mezcal y el carácter del chipotle.

Pero el mestizaje se hace quizá todavía más evidente en Mediterráneo de Tamarindo. El propio nombre anticipa el viaje: ron, tamarindo y zumo de naranja se encuentran con vermut blanco y bitters de aceituna. Latinoamérica y Mediterráneo reunidos en una combinación que resume en líquido buena parte de la filosofía de Mestís.

La aceituna vuelve a aparecer de forma inesperada en Oro y Oliva, preparado con ginebra infusionada con mango y lima, agave, bitters de aceituna y ginger beer. Tropical, cítrico y mediterráneo a la vez.

Y si hay un cóctel que parece pensado para las noches más calurosas es Dalia: vodka infusionado con chile serrano y cilantro, sandía, lima y soda. Frescura, notas vegetales y un punto picante en una copa que traslada al terreno líquido algunos de los contrastes que también aparecen en los platos de Vanessa Silva.

Del chipotle al mezcal: cócteles con carácter

La carta permite también adentrarse en sabores más profundos. Sour Azteca propone la interpretación de Mestís del Pisco Sour incorporando licor de chipotle, mientras que el Manhattan Oaxaqueño lleva uno de los grandes clásicos de la coctelería hacia México a través de una combinación de bourbon, licor de café, mezcal y bitters de chocolate.

Entre ambos aparece una propuesta mucho más floral: Mojito de Jamaica, elaborado con sirope de flor de hibisco, uno de los sabores más reconocibles de las tradicionales aguas de Jamaica mexicanas.

No faltan tampoco las margaritas, a las que Mestís dedica un capítulo propio. La Clásica, con tequila, triple seco, lima y azúcar; la Spicy, con sirope picante; y la Tommy’s, con tequila, lima y agave, permiten recorrer diferentes interpretaciones de un cóctel inseparable del imaginario mexicano.

El mestizaje también se bebe sin alcohol

La experiencia no está reservada únicamente a los cócteles con alcohol. La carta incorpora La Inmaculada Azul, concebida como una margarita sin alcohol, y su versión picante, Azul Ardiente. A ellas se suman propuestas como Agua Fresca de Mango, Agua de Jamaica, Limonada Casera Mestís o Paloma de la Paz, que trasladan ese mismo espíritu fresco y viajero a quienes prefieren beber sin alcohol.

Porque, al final, la carta líquida de Mestís cuenta la misma historia que su cocina. La de un restaurante que no entiende las fronteras gastronómicas como líneas que separan, sino como lugares en los que empiezan a suceder cosas interesantes.

Mallorca aporta el Mediterráneo. Latinoamérica, el viaje. Y Mestís pone el hielo.