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El Gin Tonic En España ¿Moda O Negocio?

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#Spanishgintonic gin tonicTendencia? ¿Moda? ¿Postureo? ¿Negocio? Tras varios años de reinar en las barras como cocktail estrella, es hora de analizar hacia dónde va el gin tonic. Nació siendo una simple copa con ginebra, hielo, tónica y cítrico y se ha convertido en todo un universo estructurado de gustos, aromas y sabores. Pero a veces el marketing deja en segundo plano aspectos tan relevantes como la calidad de los productos.

Hace unos años el gin tonic era un absoluto pelotazo líquido en un vaso de tubo y un solo hielo, que bebían unos pocos en España, más bien cercanos a la tercera edad. Afortunadamente, en la actualidad, gracias a la evolución natural del mercado y de las invenciones del marketing, el gin tonic se ha colocado como una de las bebidas más solicitadas en bares, eventos y fiestas privadas, a los que yo denomino “momentos”.

El “momento” son esos períodos de tiempo en los que somos más afines a tomarnos un gin tonic, sea solo o acompañado: el aperitivo, el afterwork o simplemente las fiestas y reuniones con amigos. Pero, ¿cuál es mi momento? Y, una vez que lo tengo escogido, ¿cómo será mi cocktail, normal, premium o ultra premium? Aquí empieza la complejidad de un producto que comenzó siendo una simple copa de ginebra, hielo, tónica y limón y ahora es todo un mundo de opciones y variedades.

Mi intención no es centrarme en el servicio ni mucho menos en la fantástica liturgia que acompaña al gin tonic que, dicho sea de paso, ha ayudado a que una mayor cantidad de público se acerque a bares y coctelerías a los que antes no habrían entrado. Lo que quiero es enfocarme hacia el efecto negativo de ese auge. A mi parecer, el gin tonic se nos ha ido de las manos. Hay demasiadas marcas de ginebras sin sustancia. Es cierto que en la variedad está el gusto, pero eso sólo es posible si hay gusto en esa variedad.

Repentinamente, hemos pasado de encontrar botellas de ginebras con etiqueta identificativa que informa sobre su modo de producción (por ejemplo, la típica London Dry Gin), junto con el número de destilaciones y la cantidad de botánicos empleados, a etiquetas ue indican que se trata de una ginebra premium sin más y, ya rizando el rizo, una ginebra ultra premium, sin justificación alguna más que el precio de mercado. Se ha aprovechado el auge del consumo para generar en los clientes la necesidad de probar y consumir nuevas marcas y al final ha resultado que el marketing es más efectivo que la calidad de producto que lo acompaña.

EL PELOTAZO DEL GIN TONIC

El postureo promueve las modas y, en el caso que nos ocupa, ha impulsado el negocio, convirtiéndolo en lo que yo llamo “el pelotazo gintonero”. Gracias a las inversiones en marketing, la moda de dejarse ver con un gin tonic en la mano ha pasado a ser un postureo chic del que los “ginebreros” hacen negocio. Cuando hablo de ginebreros no me refiero a destiladores ni a master distillers, sino a personas que, con capital suficiente, han ido con una receta en la mano a esas fábricas de toda la vida para que les hagan una ginebra barata sin entrar en el estándar mínimo establecido como ginebra, buscando simplemente que el producto guste a todo aquel al que no le gusta el gin tonic. También hay ginebreros que van sin receta a las destilerías de siempre y sólo les piden que les hagan una ginebra con un contenido flotante que recuerde a “libélulas volando”, por ejemplo. En fin, un despropósito que sólo supone la masificación de marcas con mínima diferenciación entre ellas y que además ofrecen un producto donde la calidad del proceso de producción es lo de menos, porque lo importante es impactar en la pupila del consumidor.

Aprovecharse de las tendencias del mercado está bien, pero no se pueden lanzar ginebras que no llegan a las estipulaciones mínimas establecidas por la comunidad europea. Esto sólo hace un flaco favor a la industria, favoreciendo el auge de marcas blancas realizadas, por ejemplo, en destilerías del sureste de España, o fenómenos de ventas procedentes de Andalucía o del norte del país donde el boom de la ginebra es de risa.

Cada semana (exagerando un poco,o no) sale una marca de una destilería nueva que casualmente tiene en su poder un alambique del año 1800 y una amplia trayectoria destiladora… Permitidme que os diga que eso es imposible.

Esa picaresca de crear una historia con solera, donde el arte de generación en generación es importante, sólo para introducir en el mercado un superávit de botellas, hace que realmente estemos frente al pelotazo del gin tonic y que surja la necesidad imperiosa de legislar este mercado para regular tanta variedad de nombres que, en definitiva, se producen o fabrican en los mismos sitios. Eso sin contar los kits de “Hazte tu propia ginebra en casa” o esos artilugios fenomenales que te enseñan a destilar en cualquier parte, como si el conocimiento de un master distiller pudiera resumirse en un díptico.

LEGISLAR Y EDUCAR

Existe una forma de frenar la creación de esas nuevas marcas que parece que surgen de generación espontánea, pero que sólo echan por tierra la herencia recibida en España en cuanto a calidades de ginebras y desvirtúan la imagen ese gran destilado. Pero esto sólo es posible si tiramos de historia y nos remontamos al Gin Act de Londres.

Según cuenta la historia, en 1750, al menos una de cada cinco casas en Londres era productor, vendedor y dueño de su propia ginebra. En este contexto, la ginebra causaba estragos en la salud pública y hubo que legislar para controlar las calidades de producción. Pues bien, en España sería necesario también legislar en lo que se pueda, pero desde luego en el 100% de los casos habría que educar a la población sobre las ginebras que bebe. Hay ginebras destiladas en garajes o en destilerías de reciente creación, compradas por capitales que no saben
del negocio, y aun así consiguen que sus marcas entren con fuerza en la mente del consumidor gracias al marketing pero, a pesar de conquistar cada día más cuota de mercado, dejan más resacas que risas.

El ritual de consumo del gin tonic permite día a día crear experiencias, tener presencia en todo lo que rodea
a ese “momento” que comentaba anteriormente. Las marcas de ginebra se posicionan donde creen que están la filosofía y esencia que quieren transmitir. Con el gin tonic, se ha sofisticado el consumo y esta evolución va a más, gracias a que está respaldada con fuerza por el negocio de los fabricantes de mixers.

No sé si la moda del gin tonic, el boom de la burbuja, el postureo premium o ultra premium llegará a su fin, lo que sí sé es que el gin tonic vino para quedarse y sólo se mantendrá si somos capaces de ofrecer a los clientes una experiencia cualitativa y hacerla creíble. España ha sido capaz de exportar un concepto fenomenal llamado Spanish Gin Tonic. Países como Reino Unido, Italia, Suiza, Portugal, Alemania, Holanda, Argentina, Chile, Colombia y México, entre otros, están acogiendo muy bien este cocktail. Personalmente, he vivido ese boom desde el principio en Portugal, Suiza e Italia y he de decir que el Spanish Gin Tonic está muy bien valorado.

Para finalizar, quiero decir que, a pesar de que existan realidades que no me gustan en este mercado, deseo larga vida al gin tonic, a su liturgia de servicio, a la calidad de los productos bien elaborados que han conquistado el mercado español y que se exportan al mundo como sello de calidad y saber hacer.

Artículo de Pablo Melian director de Brandtenders.news y @GinAndtwitts https://www.linkedin.com/in/melianp/ 

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