Inicio Noticias El rugido latente de Echeyde: Cómo embotellar el alma de Canarias

El rugido latente de Echeyde: Cómo embotellar el alma de Canarias

44
0
Imagen de José Méndez

José Méndez

Head Bartender El Patio de Mi Casa. Tenerife

Es difícil explicar lo que significa esa palabra para un canario. Quizás porque hemos crecido con él. Porque forma parte de nuestro paisaje, de nuestra historia y, de alguna manera, también de nuestra vida.

Está ahí cada día. A veces completamente despejado, enorme, imponente. Otras, escondido detrás de nuestro mar de nubes. Pero siempre está. Y quizás por verlo tanto, no nos paramos demasiado a pensar en la suerte que tenemos.

Para mí, Echeyde (el Teide) siempre ha sido el padre. El que vigila desde arriba. El que ha visto pasar generaciones enteras a sus pies y seguirá ahí cuando nosotros ya no estemos. Quieto, inmenso, dormido… aunque todos sabemos que solo aparentemente.

Porque de vez en cuando nos recuerda que sigue ahí dentro. Que bajo nuestros pies todavía respira. Que está vivo. Y no sé si es respeto, admiración, orgullo o simplemente ese sentimiento difícil de explicar que tenemos los que hemos nacido y crecido bajo su sombra. Seguramente sea un poco de todo.

La historia detrás de la copa: Canarias en un trago

Esta receta lleva tiempo formando parte de la carta de nuestro Patio y nació con una idea muy clara: intentar contar Canarias dentro de una copa.

Buscaba el humo de un volcán latente, la tierra, la fuerza, la fruta tropical y, por encima de todo, ese inmenso mar de nubes que tantas veces abraza nuestras islas. No era sencillo, pero creo que lo conseguimos.

Los ingredientes que dan vida al mito.

La historia de este cóctel de autor comienza con una selección meticulosa de destilados y sabores:

  • Mezcal Aprendiz: Un mezcal joven 100% de agave espadín nacido en San Juan del Río, Oaxaca, fruto del trabajo de alguien por quien siento un enorme respeto: El Pescador de Sueños.
  • Vodka Negro Eristoff: Aporta la oscuridad profunda de la noche volcánica.
  • Toques cítricos: Yuzu y zumo de lima para equilibrar la potencia.
  • Licor Humo: Mi licor favorito. Una auténtica maravilla elaborada con chiles chipotles. Es uno de esos productos que te recuerdan que detrás de una botella siempre hay muchísimo trabajo, conocimiento y, sobre todo, personas capaces de hacer cosas diferentes.

Nunca dejaré de agradecer a los chicos de Entre Compas, a Roberto Ruiz y a Javier Pulido el haber conseguido encerrar tanto y tan bueno dentro de una botella. Porque cuando admiras el trabajo de alguien, lo mínimo que puedes hacer es decirlo.

El contraste perfecto: Fuego, tierra y mar de nubes.

Coronamos nuestra copa con una espuma de piña y coco. Y ahí es donde aparece la magia del contraste:

  1. Abajo: El fuego, la tierra, el humo. La fuerza de un volcán que duerme, pero que nunca ha dejado de estar vivo.
  2. Arriba: Nuestro mar de nubes, sedoso, dulce, fresco.

Dos mundos completamente diferentes compartiendo la misma copa. Como tantas cosas en nuestra tierra. Un toque de canela y un perfume casero de bergamota ponen el broche final a la experiencia sensorial.

Un homenaje al gigante de las islas

No sé si alguna vez se puede hacer justicia a algo tan grande contando su historia dentro de una copa. Seguramente no. Pero este cóctel nunca pretendió estar a la altura de Echeyde. Solo bajar la cabeza, mirar hacia arriba y decir:

Gracias, padre, por seguir ahí. Por recordarnos de dónde venimos. Y por permitirnos vivir cada día a tus pies.

¡¡Salud, mi niño!!