Inicio Cocktails El cóctel que une Canarias y Andalucía: Ginebra Legacy, Ibérico de Bellota...

El cóctel que une Canarias y Andalucía: Ginebra Legacy, Ibérico de Bellota y Alta Coctelería

48
0
Imagen de José Méndez

José Méndez

Head Bartender El Patio de Mi Casa. Tenerife

Para acompañar nuestro ibérico de bellota quería algo con cuerpo, con chispa y, por qué no, con un poquito de descaro. Así que miré el botellero y saqué nuestra Puerto de Indias. Pero esta vez no la de siempre: La 2.0… La Legacy.

Para celebrar el décimo aniversario de Puerto de Indias se sentaron alrededor de una mesa tres grandes bartenders a los que tengo muchísimo cariño y respeto: Antonio Naranjo, Edir Malpartida y Adal Márquez. Tres maneras de entender nuestro oficio, tres cabezas inquietas y un mismo propósito. Y consiguieron un productazo.

Y mira que me gusta eso de sentarse alrededor de una mesa.

El arte de sentarse a arreglar el mundo

Porque si hay algo que sabemos hacer bien en este país es precisamente eso: sentarnos, compartir, poner algo de comer en medio, servir una copa y arreglar el mundo aunque sea durante un rato.

«Canarias pone la barra, Sevilla pone los lunares y la ginebra, y en medio dejamos un buen plato de ibérico.»

La Receta: Un viaje dulce, cítrico y especiado

Con la base de Legacy delante, la receta empezó a coger forma combinando matices frescos y audaces:

  • Base alcohólica: Ginebra Puerto de Indias Legacy
  • Fruta & Cuerpo: Pulpa de piña y coco (Bebe Nature)
  • Toque picante: Sirope de chipotle (Polot 1882)
  • Acidez: Supasawa
  • Burbuja: Top de soda de mandarina casera

Nota de cata: Dulce, cítrica, especiada y extremadamente fresca… pero le faltaba contar algo.

Un garnish flamenco con acento sevillano

Y entonces me puse flamenca. Tacón negro, lunares blancos y un pequeño crisantemo que, además de rematar la presentación, perfuma el conjunto.

Ahí, mirando la copa, pensé que esta vez Sevilla no solo me había prestado los lunares: también había puesto lo que llevaba dentro.

De Canarias a Andalucía: La hermandad de la mesa

Desde Canarias nos separan muchos kilómetros de Sevilla y un buen trozo de Atlántico, pero hay distancias que desaparecen en cuanto ponemos una mesa de por medio. Tenemos mucho más en común de lo que a veces recordamos: la calle, la familia, nuestras fiestas, el respeto por el producto, las ganas de celebrar y esa costumbre tan nuestra de que donde comen cuatro, de alguna manera, terminan comiendo cinco.

Canarias y Andalucía lo sabemos bien. Pero en realidad esto va mucho más allá de nosotros.

Tenemos el enorme privilegio de vivir en un país donde recorres unos cuantos kilómetros y:

  • Cambia el acento y el paisaje.
  • Cambia la receta y la manera de llamar a las cosas.

Convivimos entre mojos y gazpachos, papas arrugadas y buen ibérico, romerías y ferias, vinos, quesos, mares y montañas.

Qué barbaridad de patrimonio tenemos. Y qué poco nos acordamos algunas veces.

Lo que verdaderamente importa

Sobre todo porque cuando llegan los momentos realmente difíciles ocurre algo curioso: dejamos por un instante de mirar aquello que nos diferencia y aparece lo importante. Nos ayudamos. Nos acercamos. Tiramos unos de otros. Como hacen los hermanos.

Podemos discutir, podemos picarnos y hasta podemos empeñarnos de vez en cuando en demostrar quién tiene la razón. Pero cuando hace falta estar, estamos. Quizás esa sea la hermandad que realmente merece la pena celebrar.

El resto podemos arreglarlo sentados alrededor de una mesa. Y si no lo arreglamos, por lo menos brindamos.

¡¡Salud mi niño!!