Inicio Actualidad GIN THE BOTANIST LA FILOSOFÍA ‘SLOW’ Y EL IMPACTO B CORP

GIN THE BOTANIST LA FILOSOFÍA ‘SLOW’ Y EL IMPACTO B CORP

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El periodo estival invita a la desconexión, pero también a la práctica del Slow Life: una pausa consciente que nos reconecta con el entorno y promueve hábitos de vida más respetuosos. En el universo de los destilados premium, The Botanist propone trasladar esta filosofía a la copa durante los meses de verano, demostrando que la excelencia organoléptica y la responsabilidad ambiental son inseparables.

Elaborada en la histórica destilería Bruichladdich Distillery en la isla de Islay (Escocia), la marca se convirtió en 2020 en la primera destilería de ginebra y whisky escocés en Europa en obtener la certificación B Corp, el estándar global que distingue a las compañías que operan como una fuerza de impacto positivo para el planeta y las personas. Tras revalidar este compromiso, la casa ha incrementado su puntuación de impacto (Impact Score) hasta los 100.7 puntos (un 21% más que en su evaluación inicial), consolidando un modelo donde la producción artesanal no acelera los tiempos de la naturaleza.

El valor del consumo consciente en vacaciones

La filosofía Slow de The Botanist cobra un significado especial durante los meses de verano. A diferencia de las dinámicas de producción industrial intensiva, el alma de esta ginebra depende de la paciencia, el respeto por la biodiversidad y el desarrollo de su comunidad insular:

    • Trazabilidad y recolección responsable: Sus 22 botánicos silvestres no proceden de cultivos industriales ni de invernaderos. James Donaldson y Kate Hannett, recolectores oficiales de la firma, recorren la isla cartografiando las especies mediante sistemas GIS y respetando los ciclos naturales de floración.
    • Economía circular y desperdicio cero: En su compromiso por reducir el impacto ambiental, los botánicos utilizados tras la destilación lenta en su alambique Lomond no se desechan, sino que son reutilizados como compost agrícola y fertilizante natural en los terrenos de la destilería.

 

    • Conservación de la biodiversidad local: A través de The Botanist Foundation, la firma financia proyectos de conservación activa en Islay, como el cuidado de 60 plantas de enebro silvestre en un programa de propagación a largo plazo, el mapeo de praderas marinas de Seagrass para la fijación de carbono o el monitoreo de mariposas junto a Butterfly Conservation Scotland.

 

    • Energía verde e impacto en la comunidad: Fiel a los objetivos de descarbonización de Bruichladdich, el 100% de la electricidad utilizada en la destilería procede de fuentes renovables. Además, como el mayor empleador privado de Islay (con más de 70 profesionales locales), la firma promueve políticas centradas en las personas, reconocidas por los galardones Great Place to Work®.

 

Practicar el «consumo consciente» en verano no exige rituales complejos. Para disfrutar del tardeo o el aperitivo al aire libre, The Botanist propone un servido que rinde culto al origen: un perfect serve refrescante construido sobre hielo macizo, tónica premium y una simple guarnición de hierbas frescas de proximidad o de huerto urbano (como romero, tomillo o menta silvestre). Un gesto elemental que convierte el momento del trago en un homenaje sereno a la botánica y al respeto por el planeta.