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Press for Gin Madrid: la noche es territorio de Brockmans

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Press for Gin Madrid: la noche es territorio de Brockmans

Fieles a la cita, una vez más nos dejamos llevar por la seductora propuesta de tener una cita con Brockmans de la que solo conocíamos un par de detalles: una dirección, una hora y la expectativa de revivir con esta ginebra su original planteamiento nocturno. Con el regusto todavía en el paladar de Press for Gin Barcelona, nos adentramos en vivir la edición de Madrid.

El último de estos eventos en territorio español, del que todavía quedaban dos citas más pendientes: Manchester y Nueva York.

En una calle de esas que pasan desapercibidas en el madrileño barrio de La Latina nos esperaba esa puerta que nos abriría paso al mundo que crea Brockmans en estas coctelerías pop-up que son su apuesta para contagiarnos de su espíritu.  Como no podía ser de otra manera, accedimos al espacio presionando ese botón que se convertiría durante la noche en la columna vertebral de todo lo que sucede.

Una entrada en la que nos recibía un Gimlet, uno de los cócteles clásicos mejor interpretados por Brockmans, y los primeros bocados de un menú inspirado en la ginebra y creado por el chef Luca Rodi. Creaciones tan singulares como bao de pato a la naranja, air bag de steak tartare o foie con pan hecho con todos los botánicos que componen Brockmans fueron el aperitivo de lo que estaba por venir. Un ágape singular que nos dejaba entrever una de las sorpresas de la noche: un menú gastronómico mimado al milímetro, que rezumaba el espíritu de Brockmans en cada uno de sus cuatro platos.

Y si la propuesta no podía dejar de ser sugerente, lo era todavía más gracias a los cócteles que acompañaban cada plato. Unas recetas creadas para la noche por Luca Bonsigniori, Brand Ambassador de Brockmans en Madrid; y en los que creatividad, seducción y sabor, mucho sabor, formaban un todo perfecto para conocer la complejidad de una ginebra completamente diferente a las demás.

Con su primera propuesta, Houdini Fizz, era posible saborear toda la esencia de Brockmans y sus matices gracias a un cóctel que bebe del clásico Gin Fizz modernizándolo con la presencia de physalis y compota de naranja amarga casera. Un tándem de sabores ideal para sentir el otoño en cada sorbo que, además, traía consigo la llave de las esposas que, minutos antes, nos habían colocado. Un nombre para el cóctel que honraba su puesta en escena.

La segunda propuesta de la noche escalaba en intensidad al primer cóctel. Red Velvet era más que un guiño de la receta del Negroni. Un cóctel afrutado en el que reinaba la esencia de la mora y el arándano (los dos botánicos más personales de Brockmans); y, en un segundo plano, la presencia de un macerado de especias que irían de la mano del vermut y el champagne para crear un sabor singular.  Una suma de equilibrios representada por una artista aérea que se descolgó en mitad de la sala para deleitarnos con sus acrobacias.

Sería con el último cóctel, Dancer in the Night, cuando la sala se convertiría en una especie de baile de máscaras. Ataviados con antifaces, pudimos degustar un cóctel en el que Brockmans se mezclaba con Mezcal de ahumando medio y chocolate. Un twist de la receta clásica del Clover Club. Una receta deliciosa de notas dulces que se conjugaba con un plato en el que el enebro era protagonista absoluto.

Y como no puede haber una noche así sin un gin tonic, los creadores de esta experiencia en la que los cinco sentidos se involucraban dejaron para el final el mayor de sus tesoros: su Perfect Serve. Una elegante copa en la que Brockmans, tónica, un twist de pomelo rosa y dos arándanos pusieron su sabor único para vivir la última sorpresa de la velada: una interpretación en vivo de una violinista y un saxofonista.

Una contundente caricia para los oídos que puso el broche final a una noche pensada para ser vivida como una auténtica experiencia.

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