¿Es posible unir la pureza del whisky de malta con la solera y el misterio de los grandes vinos de Jerez? La respuesta es un rotundo sí. Osborne presenta una creación sin precedentes: el primer Single Malt Whisky envejecido en botas de Brandy de Jerez y afinado en los legendarios VORS Sherry Casks de Osborne.
Este destilado, diseñado para los paladares más exigentes, ha sido producido, envejecido y embotellado íntegramente en España, ofreciendo una experiencia sensorial que redefine el concepto de Sherry Cask.
Pureza de origen y maestría artesanal en la destilación
La creación de este whisky premium español se fundamenta en el respeto por la materia prima y los procesos tradicionales. Cada fase está pensada para lograr un destilado de una finura excepcional:
Selección de la malta de origen: Eligen el grano que mejor refleja las particularidades del suelo, el clima y la tradición agrícola local. Esto aporta un valor diferencial, autenticidad y una calidad de partida inigualable.
Doble destilación tradicional: Aplican el método artesanal utilizando alambiques de cobre. Este material no solo otorga un carácter genuino al espirituoso, sino que asegura una distribución homogénea del calor y un control milimétrico del proceso. El resultado es un destilado de máxima pureza.
Un envejecimiento singular en dos etapas
La verdadera magia y complejidad de este Single Malt ocurren durante su proceso de maduración en el microclima único de El Puerto de Santa María, Cádiz.
1. Cuatro años en botas de Brandy Carlos I
Durante su primera etapa, el whisky descansa de forma estática durante 4 años en botas de Brandy Carlos I. Estas maderas centenarias han albergado durante décadas los prestigiosos vinos Oloroso y Amontillado de Osborne.
Este contacto pausado con la madera de roble aporta:
- Una dulzura sutil y elegante.
- Intensos aromas de madera noble.
- Suaves notas de vainilla y un distinguido fondo especiado.
2. Dos años de afinado en botas Osborne VORS
El toque maestro final tiene lugar durante 2 años en botas VORS (Very Old Rare Sherry). Estas vasijas de valor incalculable han custodiado durante generaciones reliquias de la casa: el Amontillado 51-1ª (Solera 1830) y el Oloroso Sibarita (Solera 1792).
El dinamismo de las Criaderas y la Solera
Para esta última fase de afinado, se emplea el sistema tradicional de Criaderas y Solera. Este proceso dinámico y vivo aporta capas consecutivas de profundidad, dotando al whisky de una complejidad y una huella sensorial que no se pueden replicar de ninguna otra forma.
Nota de cata: Un viaje sensorial a la región de Jerez
Al servir este whisky singular, se inicia un viaje olfativo y gustativo inigualable:
En nariz y boca: Se entrelazan de forma armoniosa elegantes aromas de ciruelas pasas, fruta confitada, chocolate y notas especiadas.
En el final: Culmina con sofisticados matices que recuerdan a la pastelería fina y a las maderas nobles de las bodegas jerezanas
Para el maestro destilador Marcos Alguacil:
«Cada bota cuenta una historia. Al envejecer nuestro destilado primero en botas de Brandy Carlos I y después en las exclusivas botas VORS de Osborne, este whisky ofrece una experiencia de cata única, reflejo de generaciones de maestría y tradición en Jerez.»













