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El factor económico: cuando la bajada de consumo se une a la pérdida de poder adquisitivo

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Pablo Melian

Co Fundador de Brandtenders News y GinAndTwitts

Barra de Sylvarum, coctelería en Alicante, con su decoración de roca y vegetación
Barra de Sylvarum, coctelería en Alicante, con su decoración de roca y vegetación

Hablar de la tendencia sober curious o del auge de los destilados 0.0 sin mencionar la realidad económica actual es pintar una imagen incompleta. El problema no es solo que la gente quiera ó deba beber menos alcohol; es que el consumidor actual tiene menos margen para el gasto discrecional.

Y esta doble pinza afecta directamente a la línea de flotación de la hostelería:

El impacto en el valor percibido del producto 0.0

Los destilados 0.0 de alta gama no son baratos de producir, por lo que su precio en carta suele ser equiparable (o muy cercano) al de una bebida con alcohol. Sin embargo,para el cliente con el presupuesto ajustado, pagar 8 o 10 euros por un cóctel sin alcohol genera fricción mental: «Si no lleva alcohol, ¿por qué cuesta lo mismo?». Explicar y justificar ese precio mediante la calidad, la elaboración y la experiencia se convierte en un auténtico reto de comunicación.

La contracción del «ocio de fin de semana»

Salir a tomar algo ya no es un hábito automático; se ha convertido en un lujo que se planifica y se recorta.Cuando el presupuesto familiar se estrecha, el consumidor no elimina necesariamente el ocio por completo,pero sí reduce el ticket medio:

  • Se cambia la cena completa por un picoteo más rápido.
  • Se prescinde de la copa o el cóctel de cierre.
  • Se prioriza el consumo en casa frente al canal HORECA para ocasiones especiales.

La paradoja para el hostelero: menor margen y costes disparados

Por un lado, el hostelero ve cómo el ticket medio baja porque el cliente consume menos y a veces productos con menor margen o cuya percepción de precio es más rígida. Por otro lado, los costes operativos del local, energía, materias primas, alquileres, salarios no han dejado de subir. El margen de maniobra es extremadamente estrecho.

 ¿Cómo afrontar esta tormenta perfecta?

En este contexto de presupuestos ajustados y nuevas demandas, la supervivencia de muchos locales ya no pasa por vender más volumen, sino por aportar más valor por euro gastado:

  • Flexibilidad en el formato: Fomentar opciones de tamaño medio o menús cerrados que garanticen una previsibilidad de gasto al cliente y una rotación ágil a la mesa.
  • Honestidad en la propuesta de valor: Si un cóctel 0.0 vale lo que vale, el cliente debe percibirlo claramente en el servicio, la cristalería, el hielo y los detalles, sintiendo que está pagando por una experiencia y no solo por un líquido.

La hostelería siempre ha sabido reinventarse en tiempos de crisis, pero el binomio menor presupuesto + cambio en los hábitos de consumo exige repensar los modelos de negocio con mucha más precisión que nunca.