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Las horas sagradas

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Texto By Oriol Riera

El tiempo nos obsesiona. El ahora, el ya, el rápido, lo inmediato nos domina. A lo largo del día, el reloj marca puntos de inflexión. Las nueve de la noche, para la cena, las cinco de la tarde para la merienda, las diez de la mañana para el desayuno tardío, las doce del mediodía… para el vermú. La tradición se impone y lo vintage ya no es antiguo, es trendy. Sí, pero qué más se le puede pedir al día que encontrar un momento de relax y compañía con los amigos que esa sagrada hora en la que el aperitivo toma las riendas de nuestras vidas y nos abre las puertas de futuros acontecimientos.

Con el paso de los años, la oferta en vermú de calidad ha aumentado exponencialmente. De aquellos Zarro, Miró o Izaguirre, que tanto recorrido han demostrado, las barras de los bares han pasado a llenarse de aquellos aperitivos que destacan por la zona geográfica de donde proceden, siempre buscando lo artesanal como punto diferencial de calidad. Esta corriente ha dado paso al conocimiento por parte del consumidor y, por lo tanto a la aparición de elaboraciones más innovadoras. Algunas buscan imitar, otras arriesgar y otras, menos, buscan reivindicar tanto un nuevo estilo como el valor de la tradición y del terruño. Este es el caso de un vermú especial, realizado al 100% con una uva desconocida para extraños y denostada por propios, la Doña Blanca, propia de la zona del Bierzo.

Resulta que a los elaboradores de este vermú se le ha pasado por la cabeza utilizar un vino “bueno” para sus elaboraciones. Y eso es mucho destacar cuando para el vermú, el de granel, el de toda la vida, el vino utilizado siempre ha sido lo de menos a ojo del consumidor medio. ¡Qué importante es enseñar al mundo que los buenos ingredientes son fundamentales! ¡La cultura es gastronomía (y viceversa)! Preservarla, destacarla y reivindicarla es un deber para todo buen elaborador.

Forzudo, el vermú canalla

Nacido hace a penas un año, el Vemouth Forzudo, rojo, se ha revelado como un ingrediente más de las barras de bar y coctelería de España. Acompañado de un toque de pomelo (el tuist perfecto) o como parte indispensable de un buen combinado (no dejéis de probar el Negroni con este vermú) se ha ido ganando los paladares de público y especialistas del sector. Sus toques especiados, un punto mineral otorgado por el vino base, dulzor equilibrada y una justa dosis de amargor presentados en una botella y etiqueta cuidadas hasta el detalle han abierto un camino que difícilmente volverá atrás. Forzudo ha llegado para sorprender, para destacar y para triunfar.

Y como todo buen triunfo debe degustarse con calma, apreciando cada uno de los matices y marinándolo tanto con los aperitivos básicos como con aquellos más complejos de cualquier barra. El momento del vermú debe tomarse de igual forma, con tranquilidad; esperando que el tiempo no corra frenéticamente para que los preámbulos sigan manteniendo el protagonismo y espíritu de un momento sagrado en nuestras vidas.

Novedades 2018

Recientemente han lanzado su segunda línea de producto; esta vez el Forzudo blanco; una interesante combinación de botánicos para un aperitivo ligero, dulce e ideal tanto para el mediodía como para la noche. De nuevo, una vuelta de tuerca a la tradición que nos llega desde esta pequeña aventura berciana apostando por por el producto de la tierra: la manzana reineta.

Y como ellos dicen: a disfrutar, canallas!

¡Salud!

 

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